Guia de cuidados
Crear objetos que perduren en el tiempo exige trabajar la materia con verdad. Concebimos cada pieza como una obra de arte portable hecha para acompañar la vida diaria, y esta guía busca darte las herramientas para conservar su belleza y resguardar su estructura con el paso de los años.
El cuidado de una pieza va más allá de un lavado ocasional:
se trata de comprender cómo responde el material, saber cuándo llevarla en el cuerpo, cuándo conviene guardarla y en qué momento requiere una revisión en el taller.
En nuestro espacio trabajamos exclusivamente con metales nobles y sólidos mediante técnicas tradicionales de joyería. Prescindimos de baños, recubrimientos superficiales y jamás utilizamos pegamentos para fijar las piedras: cada montura se resuelve directamente en el propio metal para asegurar la piedra a través del oficio. Por eso, no debes preocuparte si la joya entra en contacto con agua, jabón o productos de uso cotidiano, ya que el metal no se va a pelar ni a decolorar. Frente al uso continuo, lo único que puede ocurrir es que la pieza acumule la grasa natural de la piel o polvo del ambiente, algo que se resuelve de manera simple con una limpieza adecuada.
hábitos
diarios de protección y limpieza
El ritmo de tu rutina condiciona directamente la conservación del metal y la firmeza del engaste. Si trabajas constantemente con las manos en áreas como gastronomía, salud, arte o jardinería, retirar tus joyas durante esas tareas mantendrá intactas las líneas limpias y la solidez del trabajo.
Te recomendamos quitarte las piezas en los siguientes momentos:
Ya sea entrenamiento con carga, yoga, cardio o natación. La fuerza ejercida y los movimientos repetitivos someten la estructura a tensiones mecánicas que pueden doblar o abollar el metal, aflojando la montura y comprometiendo la sujeción de la piedra.
Los productos corrosivos de limpieza y el agua de piscina reaccionan con los metales nobles, pudiendo opacar la superficie o alterar sutilmente su color. Si la joya llega a oscurecerse por exposición accidental al cloro, este efecto es totalmente reversible con un pulido directo en el taller.
Durante la noche, la presión involuntaria del cuerpo y los roces constantes con los textiles pueden deformar las estructuras delgadas o resentir los engastes. Es buena idea mantener un contenedor o plato joyero en tu velador para dejarlas resguardadas cada noche.
Al manipular objetos de acero (como herramientas, pesas o menaje de cocina) o al realizar cerámica, pintura y jardinería. El contacto directo con superficies de mayor dureza raya los metales, mientras que los impactos contundentes pueden astillar o trizar cualquier piedra.
Colócate siempre las joyas después de aplicarte lociones, cremas, maquillaje y perfumes. Los aceites forman una película en el reverso que bloquea el paso de la luz a través de la piedra, restándole presencia. Una limpieza periódica devuelve la transparencia y el brillo de inmediato.
Jardinería: Incluso usando guantes, es mejor no usarlas. La presión de sostener las herramientas puede causar daños y deformaciones.
Cerámica, pintura o oficios manuales: Los golpes o cambios de temperatura pueden dañar incluso a los diamantes. Los metales y las piedras preciosas pueden astillarse, agrietarse, rasparse o rayarse si se golpean con suficiente fuerza.
Ringbandits
Guarda y cuida tu joya de forma segura, cómoda, y dejándola siempre contigo. Elige el diseño que mas te guste!
Cuidado y revisión de los engastes
Al trabajar exclusivamente con técnicas tradicionales, ninguna piedra lleva adhesivos; su sujeción depende 100% de la precisión del trabajo en el metal. Las monturas están concebidas para asegurar la piedra con firmeza y permitir el paso de la luz, pero los engastes de garras o grifas requieren atención especial, ya que un enganche fuerte con la ropa o un impacto directo puede abrir o desplazar las puntas. De igual forma, en aros con cierre de tornillo o tuerca, es importante verificar periódicamente que el ajuste se mantenga firme antes de usarlos.
Control preventivo en casa
Te recomendamos revisar regularmente el estado de las piedras en tus piezas:
Prueba de sonido:
Acerca la joya a tu oído y muévela suavemente. Si escuchas un leve chasquido o vibración, es señal de que la piedra ha ganado holgura dentro del engaste.
Prueba de contacto:
Apoya suavemente la punta de un alfiler o la yema del dedo sobre la superficie de la piedra. Si notas el menor movimiento, la montura necesita ajuste.
Si detectas una piedra suelta o tienes piezas con engaste de granos que por la naturaleza minuciosa de los granos de metal que aseguran cada piedra requieren una revisión periódica, suspende su uso de inmediato. Para resguardar la vida de tus piezas, ofrecemos de manera gratuita un ajuste anual de los engastes de granos en el taller, donde el único costo a tu cargo corresponde a los envíos de ida y vuelta. Escríbenos para coordinar la mantención y devolverle a tu joya su seguridad original.
La naturaleza de tus piedras y sus cuidados específicos
Cada piedra extraída de la tierra posee una identidad física y un comportamiento propio frente al uso diario. La escala de Mohs (del 1 al 10) mide la dureza o resistencia que tiene un material a ser rayado por otro. Sin embargo, la durabilidad de una piedra no depende solo de su dureza, sino de su tenacidad: la capacidad de la materia para resistir impactos, vibraciones y cambios bruscos de temperatura sin fracturarse.
A continuación, se detallan las piedras con las que más trabajamos en el taller, ordenadas de mayor a menor dureza:
Dureza 10
Se encuentran en lo más extremo del espectro de dureza. Son tan duros que pueden rayar otras joyas si las usas juntas (evita usar un anillo de diamantes rozando uno de ópalo). Un diamanteLa sustancia natural más dura. Resulta inmune a las rayaduras cotidianas, aunque un impacto seco sobre un ángulo crítico puede astillarlo. Debido a su afinidad natural con los aceites, limpiar el reverso del engaste es clave para mantener su capacidad de refracción de luz. suelto también puede desgastar su propio engaste en el metal, por lo que su revisión periódica es vital.
Dureza 9.25 – 9.5
Material de extrema dureza y altísimo índice de refracción. Presenta una resistencia excepcional frente a rayones y excelente durabilidad para el uso diario.
Dureza 9
Pertenecientes a la familia del corindón, destacan por su alta tenacidad y resistencia. Son ideales para piezas de uso continuo, aunque conviene resguardar sus aristas de impactos contundentes contra materiales de gran dureza como el acero.
Dureza 8
Gemas orgánicas, suaves y sumamente sensibles. Sigue siempre la regla de oro: “último en ponerse, primero en sacarse”. Esto garantiOfrece gran resistencia a los rayones superficiales, pero posee un plano de exfoliación natural perfecto; un golpe directo en la orientación precisa puede fracturar la piedra.za que tu perfume esté seco y que los cosméticos no opaquen su nácar de forma irreversible. Al quitártelas primero, evitas engancharlas en tu ropa.
Dureza 8
Piedra de estructura estable y notable tenacidad. Responde de forma óptima al uso diario manteniéndose indemne ante desgastes normales.
Dureza 7.5 – 8
Variante del berilo. Tolera bien la fricción diaria, aunque sus aristas y vértices deben protegerse de golpes secos contra superficies rígidas.
Dureza 7.5 – 8
También de la familia del berilo, se distingue por sus inclusiones naturales. Estas marcas internas forman parte de su identidad pero reducen su tenacidad, haciéndola sensible a choques mecánicos, presión directa o cambios bruscos de temperatura.
Dureza 6.5 – 7
Piedra sensible a los impactos mecánicos y a choques térmicos violentos, los cuales pueden astillar sus bordes o alterar su superficie.
Dureza 6.5 – 7
De singular presencia pero de tenacidad delicada. Es sensible a la presión, los impactos y las variaciones de temperatura, por lo que requiere un uso atento y consciente.
Dureza 6 – 7
Material de dureza intermedia. La fricción constante con objetos de mayor dureza puede desgastar o rayar sus facetas expuestas con el tiempo.
Dureza 5.5 – 6.5
Piedra de fragilidad comparable a la del vidrio y de estructura delicada. Muy sensible a cambios térmicos bruscos —que pueden provocar fisuras internas— y a la fricción con objetos afilados. Exige una manipulación y un uso especialmente cuidadosos.
Almacenamiento y Limpieza
Con el uso cotidiano, es normal que los restos de crema, maquillaje o la grasa natural de la piel se acumulen en la superficie y, especialmente, en el reverso de la montura, bloqueando el paso de la luz y restándole brillo a la piedra.
Procedimiento de limpieza
1. Prepara un recipiente con agua tibia y unas gotas de jabón líquido neutro.
2. Sumerge la pieza durante unos minutos para ablandar los residuos de suciedad y grasitud retenidos detrás de las piedras.
3. Utiliza un paño 100% algodón sin pelusas (o un cepillo de cerdas muy suaves si necesitas llegar a zonas de difícil acceso) para limpiar delicadamente el reverso y los bordes del engaste, liberando la entrada de luz.
4. Enjuaga con abundante agua limpia y seca la joya por completo.
Verificación previa y posterior:
Revisa siempre si hay piedras sueltas antes y después de cada limpieza. Recordatorio importante: no utilices jamás limpiadores ultrasónicos en piezas con engaste de granos, ópalos o esmeraldas, ya que las vibraciones de alta frecuencia pueden desajustar las monturas o fisurar la piedra.
Almacenamiento:
Entregamos cada pieza en un empaque diseñado especialmente para su resguardo, ideal para mantener la joya protegida cuando no la estés usando. Si decides guardarla en un joyero propio o llevarla de viaje, asegúrate de mantener cada pieza de manera independiente. Evitar el contacto directo entre joyas previene rayones en el metal y fricciones que puedan marcar la superficie de las piedras.
Accesorios
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Dudas
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